Religiosas María Inmaculada



CONGRESO ESCUELAS CATÓLICAS 2019



#Magister19
Educar para dar vida
Acabo de volver de #magister, “educar para dar vida”, el congreso que este
año ha organizado Escuelas Católicas. Como siempre el congreso me da la
oportunidad de compartir un tiempo distinto con compañeras de trabajo del
colegio y de otros colegios RMI, de encontrarme con personas de las que
aprendo siguiéndoles por las redes sociales y de saludar a personas a las que
quiero sin haberles visto nunca. Este año me ha pasado con Pedro Huerta, un
trinitario que, ocupa su vida en “liberar lo cautivo” de la incultura, de la
individualización y de la fe dormida de nuestra sociedad, como dice en su
página web, “liberándose también a sí mismo”.
Pero como siempre el reto de la vuelta es como ser capaz de hacer míos
aspectos trabajados en el congreso y de llevarlos al día a día de la escuela y
de la vida, ya que es fundamental en el, o la, magister de hoy, la coherencia y
el alineamiento con donde se está y lo que se hace. Es muy complicado
mantener el ser una cosa en la institución y otra cosa fuera sin que “se note”.
Además de esta coherencia personal que he de seguir procurando trabajar me
he traído la importancia de seguir cambiando la mirada hacia el alumnado. Un
cambio de mirada que ha de nacer del percibir, pensar y sentir, un proceso que
ha de acompañar al alumnado a la escucha de los acontecimientos como
elemento educativo. Un acompañamiento en el que el silencio (varios de los
ponentes lo mencionaron) es necesario, en el que lo artístico y lo creativo ha
de tener un peso importante para poder seguir trabajando por proyectos, sin
olvidar que cada persona que tenemos en el aula es un proyecto en sí mismo.
También traigo otra mirada al liderazgo en los centros, un liderazgo de equipo
que pasa de la jerarquía a la redarquía donde se ha de potenciar la
EducACCIÓN, ParticipACCIÓN, OrACCIÓN, MotivACCIÓN, CapacitACCIÓN…
sin olvidar la importancia de que cada persona hemos de ser líderes de
nosotros mismos. Esto para caminar hacia una competencia global que nos
otorgue una marca propia, la mejor herramienta para un marketing de
proximidad que rompa los muros entre la escuela y la sociedad. Una escuela
que ha de ser “ecosocial” donde el compromiso para colaborar con la
transformación del mundo será real y con acciones concretas.
Todo para poder aportar al alumnado, en palabras de Pedro Huerta, cimientos
(no andamiajes vitales) para caminar en la vida. Unos cimientos que, en
nuestro caso como Escuelas Católicas, están en el Evangelio, en el Jesús de la
vida que desde el percibir, pensar y sentir dio y da vida ya que Él si que es
verdadero #magister.

Jesús Barrientos Profesor CFP Pamplona